lunes 22 de diciembre de 2008

Las malditas muelas del juicio

Esta mañana tenía cita con el dentista. En principio iba a ser un simple empaste, pero de repente al doctor se le iluminó la bombilla y decidió que era mejor extraerla. Yo ni siquiera sabía que ya me habían salido las muelas del juicio. Como me han quitado tantas muelas que he perdido la cuenta (tengo la boca bastante pequeña por dentro y si no habría acabado cual Lisa cualquiera) pensé que eran los molares esos que salen cuando tienes 13 o 14 años, aunque me habían salido el año pasado. Mientras mis compañeros de clase le ponían dientes al ratoncito perez yo seguía con todos los dientes de leche en la boca. En eso, siempre he ido con un par de años de retraso. Por lo visto, según mi madre, los primeros dientes (que suelen salir con 8 meses) a mi me salieron con año y medio. Se ve que me gustaban los potitos xD

Y bueno, ahora tengo un poco de molestia en la zona pero tampoco es para tanto. Me ha dicho que tome Nolotil si me duele, pero me parece un poco bestia para lo que es. Si me sigue doliendo por la noche ya si que me tomaré algo, que yo al menos soy incapaz de dormir del tirón con dolor en la boca, por pequeño que sea.

También me ha dicho que no fume al menos en 24 horas, y si es posible, 48. Hace media hora que he hecho caso omiso a su recomendación. Espero que no se me infecte, pero una vez ha dejado de sangrar... En fin, me voy a echar un rato, a ver si soy capaz de aguantar el resto del día fumando solo un par de cigarrillos más...

miércoles 26 de noviembre de 2008

Nada nuevo bajo el sol

Como era de suponer no actualicé. Han pasado varios meses desde la primera y última entrada y no me siento culpable por ello. Esto de los blogs personales no es moco de pavo, primero ya es difícil tener algo que contar prácticamente a diario que interese más allá de tu circulo de amigos (si es que acaso a ellos les interesa realmente), y segundo, saber escribir aquello que pasa por tu vida y tu mente de forma amena e interesante, es un don que pocos tienen.

Últimamente ando un poco perdida (si es que no lo he estado siempre). Será la crisis de los 21 o el estrés de la carrera provocado por mi ineptitud para organizarme bien y conseguir tener todo atado y bien atado.  Y no sólo en el plano de los estudios, si no también en mi vida personal. Llega un momento en el que te falta tiempo y desearías que no ya que los días tuviesen 25 horas, si no que las semanas tuviesen 8 días.

A veces hecho de menos lo fácil que era todo con 10 años. Al volver de clase hacía los deberes con mi abuela, veía los Power Rangers, Verano azul, o lo que pusieran por la tele y a las 8 venía mi madre y nos recogía a mi hermano y a mi. Cenabamos los tres juntos mientras veíamos por enésima vez una película de Disney y a dormir. Lo mejor eran los fines de semana, que mi padre volvía de trabajar fuera y nos ibamos al Retiro a indigestar a las ardillas con galletas caducadas, a la cuesta de Moyano a comprar libros por 50 pesetas y a visitar algún museo gratuito. Ahora que lo pienso, la cantidad de exposiciones que vi por aquella época y las pocas a las que acudo ahora, a pesar de estudiar lo que estudio...

De vez en cuando aún sigo yendo con mi padre a visitar museos, pero ya no tanto como antes. Hace un par de semanas fuimos a un concierto de tangos en el Círculo de Bellas Artes, no muy convencida por mi parte, pero salí de allí encantada. Volvimos andando hasta Sol charlando sobre el significado de la música en la vida, y diversas impresiones del concierto. Me hizo regresar a los 10 años, y eché de menos esa sensación de libertad y de ganas de crecer que te embarga cuando los años pasan lentos.

Tampoco es que me sienta anciana con poco más de veinte años, es sólo que me embarga la angustia al pensar que si el cambio en tan sólo 10 años ha sido tan drástico para mi no sé yo como reaccionaré conforme vaya pasando el tiempo y las responsabilidades vayan aumentando.

El pasado fin de semana se fueron mis padres de viaje a Venecia y nos quedamos mi hermano y yo en casa. No pude salir porque mi madre no confiaba en que mi hermano volviese a casa a su hora, hiciese los deberes y ordenase su cuarto, aparte de que tenía que encargarme de las tareas que normalmente asume mi madre (lavar la ropa sucia de la semana, comprar lo que hiciese falta, cocinar, etc...). Tampoco me sentó mal tener que suplantar durante un tiempo a mi madre, y el experimento tampoco salió del todo mal (a pesar de que no se secaron algunas cosas a tiempo y mi hermano decidió experimentar con la bebida el viernes), pero eché de menos el simple hecho de no tener que preocuparme de este tipo de cosas.

En fin, voy a ducharme y a preparar las cosas para ir a clase. Supongo que algún día volveré por aquí...

domingo 11 de mayo de 2008

¿Cómo están ustedeeees?

Llevo un buen rato estrujándome los sesos para encontrar una maldita dirección que no estuviese pillada... Lo que más me jode es que la mayoría eran blogs que apenas tenían 2 o 3 entradas y que habían caído en el olvido hacía tiempo... ¡Joder! Si no lo actualizas bórralo ¬¬ (lo sé, es el quinto que creo, pero mis direcciones son una mierda, nadie las querría xD).

El caso, llevaba un par de meses echando de menos tener un salvoconducto en el que vomitar todas esas paranoias mentales que se me suelen ocurrir en el tren al volver de la uni (hay mucho cafre suelto, no es difícil idear post con tan buen material), y al final hoy mi madre ha hecho que me decida a crearlo. Ni que decir tiene que espero seguir actualizándolo, aunque todos sepamos que eso no va a ser así, pero no importa, la intención es lo que cuenta en estos casos.

Cuando tienes quince años y estás en plena edad del pavo piensas que pasados unos años lograrás llevarte bien con tu madre, que las discusiones absurdas son pasajeras y son fruto de tu edad y de la suya. Pero una vez pasado tu "pavo" y su menopausia te das cuenta de que no es así, seguís llevándoos como el perro y el gato y la cosa no tiene pinta de mejorar... Aún así mantengo la esperanza de que algún día lleguemos a entendernos.

En otro orden de cosas, llevo toda la semana enferma con una gastroenteritis de caballo deseando haber comido mejor en el Viña, y parece que la cosa remite, así que mañana a clase. Por tanto, me despido hasta más ver (quizás dentro de un par de meses, quizás nunca) que levantarse a las 6 de la mañana para llegar a la uni a tiempo tiene su precio. Saludos desde Madrid ;)